El riesgo país argentino volvió a subir y quedó al borde de los 500 puntos básicos, un nivel que no alcanzaba desde el 10 de junio.
El índice elaborado por JP Morgan llegó a 497 puntos durante la apertura de este martes, después de haber tocado un mínimo superior a ocho años de 403 unidades. El indicador refleja el diferencial que los inversores exigen a la deuda argentina frente a los bonos del Tesoro de Estados Unidos.
Los bonos argentinos, bajo presión
La suba del riesgo país estuvo acompañada por una nueva caída de los bonos soberanos en dólares. Durante agosto, los títulos hard dollar acumulan una baja promedio cercana al 2,5%, mientras que el riesgo país sumó casi 50 puntos en el mismo período.
Analistas financieros señalaron que el mercado comenzó a prestar nuevamente mayor atención a los factores internos, luego de varios meses en los que los bonos argentinos habían tenido un mejor desempeño que otros mercados emergentes.
Entre los elementos mencionados aparecen el menor ritmo de compras de reservas del Banco Central, la volatilidad financiera internacional y las perspectivas económicas de cara a 2027.
La política también pesa
Distintos analistas consideran que el escenario político comienza a tener una mayor influencia sobre las decisiones de los inversores a medida que se aproxima el ciclo electoral de 2027.
También generan preocupación la evolución de las reservas, las restricciones al movimiento de capitales y el historial de incumplimientos de deuda de Argentina.
A esto se suman las dudas sobre la aprobación del Gobierno y la heterogeneidad de la recuperación económica entre los distintos sectores.
Un mercado que vuelve a mirar a Argentina
La situación contrasta con el comportamiento de otros mercados emergentes, que mostraron mayor estabilidad durante el período. Según GMA Capital, la debilidad reciente de los activos argentinos responde principalmente a factores internos, más que a un shock internacional generalizado.
El nuevo avance del riesgo país representa una señal de cautela para el Gobierno: Argentina todavía enfrenta el desafío de recuperar plenamente la confianza de los mercados y reducir el costo de financiamiento de su deuda.
Con el indicador nuevamente cerca de los 500 puntos, el mercado vuelve a poner el foco sobre las reservas, los bonos, el escenario político y la capacidad de la economía argentina para sostener la recuperación.





