Un empresario forjado en el poder colectivo PyME
Osvaldo Cornide representa una trayectoria poco común en el tejido empresarial argentino: la de un ejecutivo que no solo ha consolidado su propio proyecto económico, sino que ha dedicado esfuerzos significativos a construir poder colectivo para las pequeñas y medianas empresas del país. En un contexto donde las PyMEs enfrentan presiones regulatorias, financieras y de competitividad constantes, la experiencia de Cornide adquiere relevancia particular para entender cómo se organiza y articula la defensa de los intereses sectoriales.
La tarea de aglutinar a las PyMEs nunca ha sido sencilla. El sector es heterogéneo por naturaleza: difieren en tamaño, rama de actividad, capacidad exportadora, acceso al financiamiento y grado de formalización. Aun así, Cornide ha trabajado en la construcción de un poder capaz de incidir en la toma de decisiones públicas y privadas. Esta labor, por definición, requiere de liderazgo, capacidad de negociación y, sobre todo, una visión compartida de cuáles son los problemas comunes que afectan a la base empresarial pequeña y mediana.
Hacia un modelo de puentes institucionales
La segunda etapa de la trayectoria de Cornide marca un desplazamiento significativo: pasar de la construcción de poder sectorial a la búsqueda de puentes más amplios. Tender puentes para Argentina implica reconocer que las PyMEs no existen en vacío, sino en un sistema productivo, político e institucional complejo. Para que el sector PyME prospere, es necesario diálogo con otros actores: grandes empresas, sindicatos, gobiernos locales y provinciales, organismos de regulación, y entidades financieras.
Este enfoque es particularmente relevante en Misiones, provincia con fuerte base de pequeña y mediana empresa en sectores como forestación, yerba mate, tabaco, manufactura y turismo. La iniciativa de tender puentes responde a la necesidad de articular una agenda donde las PyMEs no sean solo receptoras de políticas, sino actoras en la formulación de estrategias de desarrollo regional y nacional.
El desafío de la articulación en tiempos de volatilidad
En los últimos años, el contexto macroeconómico ha impuesto desafíos severos a la base PyME argentina. Ciclos de inflación, presión cambiaria, tasas de interés elevadas y cambios frecuentes en regímenes tributarios y regulatorios han erosionado márgenes de ganancia y capacidad de inversión. En este escenario, la articulación institucional —esto es, la capacidad de que diferentes actores económicos dialoguen en torno a problemas comunes y soluciones viables— cobra importancia estratégica.
Cornide comprende que construir poder PyME es insuficiente si ese poder permanece aislado o fragmentado. La búsqueda de puentes sugiere una estrategia más sofisticada: la de incluir a los pequeños y medianos empresarios en conversaciones donde también participan grandes corporaciones, sindicalistas, funcionarios públicos y analistas. En esas mesas, las PyMEs pueden visibilizar sus propias restricciones: acceso limitado al crédito, dificultades de escala para cumplir regulaciones ambientales o laborales, competencia desleal de importaciones, falta de información de mercados internacionales.
Implicancias para el tejido empresarial
La apuesta de Cornide por tender puentes tiene consecuencias prácticas. Si logra articular espacios donde PyMEs y otros actores diseñen soluciones conjuntas, podría emerger un modelo de política industrial menos vertical y más colaborativo. Por ejemplo, en lugar de que una PyME textil lidie sola con costos laborales crecientes, podría participar en una mesa donde sindicatos, grandes confeccionistas y académicos discutan cómo aumentar productividad sin precarizar empleo.
Para los trabajadores, esta dinámica también importa. Las pequeñas y medianas empresas generan un porcentaje sustancial del empleo en Argentina. Si el diálogo institucional funciona, puede redundar en negociaciones paritarias más realistas, capacitación laboral mejor orientada a las demandas reales del sector, y mayor estabilidad en los puestos de trabajo. Inversamente, si las PyMEs continúan aisladas y presionadas, el desempleo informal y la rotación laboral tienden a aumentar.
Una propuesta de largo plazo
La iniciativa de tender puentes también responde a una constatación: Argentina necesita estabilidad institucional y consensos básicos para crecer. Las PyMEs, como actores económicos relevantes, tienen derecho y capacidad para participar en esos consensos. Cornide parece apostar a que su experiencia en la construcción de poder sectorial le permite ahora ser interlocutor válido en conversaciones más amplias sobre el futuro económico del país.
Este movimiento es coherente con tendencias globales: en muchas economías desarrolladas, la representación de PyMEs ha ganado peso institucional precisamente porque se reconoce que su vitalidad es incompatible con volatilidad macroeconómica extrema o con marcos regulatorios diseñados solo pensando en grandes corporaciones. Argentina, con su base PyME tan significativa, tardíamente pero progresivamente incorpora esa lección.
Perspectivas para el sector en el corto plazo
En los próximos meses, la capacidad de Cornide y otros líderes PyME de efectivamente tender puentes será puesta a prueba. Dependerá de si logran convencer a gobiernos y otros actores de que las soluciones económicas sin participación del sector pequeño y mediano serán incompletas. También dependerá de si, dentro del universo PyME, surge suficiente consenso para que esos puentes sean realmente efectivos. El desafío es alto, pero la apuesta es clara: una Argentina donde las PyMEs no solo construyan su propio poder, sino que participen activamente en el diálogo sobre el presente y futuro del país.





